El caso de hoy procede de un perro mestizo de pequeño tamaño, de 11 años, con una masa axilar no operable de unos 5 cm. Se remite punción con aguja fina y biopsia incisional de la lesión.

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Fig. 1: agrupación fasciculada de célula de morfología fusiforme o poliédrica espiculada. En las zonas externas existen numerosos núcleos artefactuados.

El resultado de la punción son una extensiones bastante celulares, con abundante fondo eritroide y necroinflamatorio. La célula se presenta en haces de cohesión débil (Fig. 1), agregados informes (Fig. 2) y en patrón suelto frecuente (Fig 3).

Fig. 2: un agregado informe, dehiscente. Nótese la morfología fusiforme de algunas células y la existencia de proyecciones o espículas en el resto. Predomina la morfología nuclear redondeada, con una grado leve o moderado de anisocariosis.

Nos encontramos con una célula polimorfa, fusiforme en algunos casos, poliédrica o estrellada en otros, con un volumen de citoplasma relativamente abundante, tenuemente basófilo. Los núcleos redondos o levemente ovalados, generalmente de contorno liso y cromatina densa, con nucléolos inapreciables. El grado de anisocariosis es en general bajo, si bien no es difícil encontrar de vez en cuando formas nucleares anormalmente grandes (Fig 3).

Fig. 3: campo con celularidad suelta, de fondo neutrofílico. En el cuadrante superior izquierdo se aprecia una célula con tamaño nuclear anormalmente grande.


DIAGNÓSTICO: Sarcoma de partes blandas.

Otra forma más genérica de indicar el diagnóstico sería “positivo para atipias mesenquimatosas” si queremos ampliar el espectro de sarcomas. El concepto de “sarcoma de partes blandas” engloba a una serie de neoplasias mesenquimatosas difícilmente distinguibles basándonos únicamente en criterios morfológicos y con un comportamiento biológico similar. Acoge neoplasias como PNST (“peripheral nerve sheath tumor”, que a su vez engloba schwannomas, hemangiopericitomas, neurofibromas), miofibromas, liposarcomas, mesenquimomas, etc. Son, globalmente, neoplasias con tendencia a la recurrencia local pero con baja capacidad metastásica.
De la punción remarcaría la importancia de la morfología citoplasmática a la hora de identificar células. Las formas ahusadas y la presencia de digitaciones o espículas que se alejan o protruyen de la célula descarta que pueda tratarse de célula redonda o de célula epitelial. Como puede verse (sobre todo en la Fig 2), no siempre encontraremos células alargadas de núcleos netamente ovalados, como los fibroblastos, para identificar células mesenquimatosas.
En este caso tenemos las imágenes de la biopsia que acompañaba a la punción (Fig 4 y 5).