Fig. 1. Aspecto macroscópico de la lesión. Múltiples nodulaciones hemáticas extendidas en un área mal definida.

Paciente de raza Bullmastiff, macho, de 4 años, acude a consulta por masa facial difusa indolora, asintomática, en la región facial infraorbitaria. La imagen macroscópica de la lesión se muestra en la figura 1. Presenta aspecto vascular hemorrágico difuso, no delimitable, con patrón multinodular. Se toma una de las nodulaciones oscuras como muestra para biopsia.

Fig. 2. Aspecto microscópico de la lesión: patrón hemangiomatoso de tipo cavernoso. Se aprecia una proliferación de vasos sanguíneos de luz relativamente amplia, con repleción eritroide.

Histológicamente se aprecia una proliferación infiltrativa, polimorfa, de célula endotelial organizada en estructuras vasculares bien diferenciadas de repleción eritroide, reminiscentes de hemangioma cavernoso (Fig 2), y formaciones capilaroides densas separadas por estroma conectivo, reminiscentes de hemangioma capilaroide (Fig 3). La célula, globalmente, aparece bien diferenciada, sin atipias significativas, puntualmente de tamaño aumentado (Figs. 4 y 5). Pequeños focos de proliferación papilar intraluminal (Fig. 6). Presencia multifocal de proliferación simultánea de célula adipocítica (patrón angiolipomatoso) (Fig. 7 y 8).
La angiomatosis progresiva canina (APC) es una entidad patológica muy poco frecuente. De hecho, son muy escasas la referencias publicadas. Es, además, una entidad paradójica y algo desconcertante: si bien la celularidad endotelial que la compone aparece muy bien diferenciada, carente de atipias, su patrón de crecimiento es infiltrante, algo así como un lobo con piel de cordero.

Fig. 3. Coexisten áreas con patrón de hemangioma de tipo capilaroide.

Es de aquellas lesiones que ponen a prueba nuestros sistemas de clasificación a la hora de intentar discernir entre benignidad y malignidad. Como decía Ramón y Cajal, “el Hombre clasifica, pero la Naturaleza no”.
En medicina humana se considera una variante de hemangioma, con tres subvariedades (regional, quística diseminada y osteolítica o síndrome de Gorham-Stout).

 

 

Bibliografía:
1.- V. K. Affolter, T. L. Gross, E. J. Walder. Characterization of cutaneous angiomatosis in dogs and cats. Veterinary Dermatology 15 (supl. S1), p. 71, 2004.

Fig. 4. Detalle de la célula endotelial, de aspecto bien diferenciado.

2.- Olivieri L,  Nardini G,  Pengo G,  Abramo F. Cutaneous progressive angiomatosis on the muzzle of a dog, treated by laser photocoagulation therapy. Veterinary Dermathology 21 (5), pgs 517–521, 2010.

3.- Fletcher, C, Krishnan Unni, K, Mertens, F. Pathology and genetics of soft tissue tumors, WHO Classification of tumours, IARC Press 2002.
4.- M. López Peña, F. Muñoz, N. Alemañ, A. González, J. L. Pereira, J. M. Nieto. Hemangiomatosis Associated with Osteolysis of the Mandible in a Dog Resembling Gorham-Stout Disease in Humans. Veterinary Pathology 42 (4): 489-491, 2005.
5.- Kim Y, Reinecke S,  Malarkey DE. Cutaneous angiomatosis in a young dog. Vet Pathol, 42(3):378-81, 2005.

Fig. 7. En algunas áreas existe patrón angiolipomatoso, con proliferación mixta vascular y adiposa.

Fig 8. Detalle del patrón angiolipomatoso. Los espacios circulares vacíos corresponden a adipocitos.