Los mastocitomas de alto grado podrían tener mejor pronóstico del que se les atribuye actualmente. Esta es la conclusión del trabajo que publican Moore y su grupo[1] tras examinar, de forma retrospectiva, la evolución de 49 perros con mastocitoma de alto grado en estadio clínico I tratados con cirugía radical.

El seguimiento de los casos durante casi tres años (980 días) arroja las siguientes estadísticas:

  • Una tasa de recidiva del 18.4% con un tiempo medio libre de enfermed de cinco meses. Además, no parece existir correlación entre recidiva y administración o no de quimioterapia, ni con el índice mitótico, la localización anatómica o la medida de los márgenes quirúrgicos. Destaca un valor tan bajo si lo comparamos con los valores referidos hasta ahora. Donnelly, por ejemplo, señala un índice de recurrencia del 36%[2].
  • El índice de metástasis en linfonodos es del 12.2% con un tiempo medio de aparición de nueve meses, sin correlación aparente con el índice mitótico, el tamaño tumoral, la longitud de los márgenes, la localización anatómica o el empleo de quimioterapia.
  • La supervivencia media para todo el grupo es de 2.9 años (1046 días). Eso sí, con una desviación típica drástica: desde 16 meses hasta 4.5 años. La supervivencia a un año de la cirugía alcanza el 79.3 % y, a dos años, el 72.9%.
  • En análisis multivariable el índice mitótico, el tamaño tumoral y la existencia de metástasis se correlacionan con el pronóstico.
  • Significativamente, la administración de quimioterapia no afectó al tiempo de supervivencia.

Bien, no es nada nuevo decir que los sistemas de gradación tumoral no son perfectos. Y, en el caso de los mastocitomas, la deficiencia es especialmente notable. La prueba está en que todavía existe confusión y discordancia entre el empleo del sistema Patnaik, el sistema Kiupel o una combinación de ambos. Por cierto, otra de las conclusiones del trabajo de Moore es que no sirve de nada mezclar ambos sistemas y hablar de grado alto P2 (grado 2 de Patnaik) o grado alto P3: el tiempo medio de supervivencia no varía. Kiupel ya advertía del riesgo de combinar ambos sistemas de gradación[3]: se perdía la reproducibilidad y la especificidad de ambos sistemas, es decir, se producía un cierto efecto de anulación mutua.

Es cierto, por otro lado, que el estudio de mastocitomas de alto grado siempre ha estado limitado por el bajo número de casos examinados (este trabajo no es una excepción: 49 animales es un número respetable en nuestro ámbito, pero queda lejos de ser estadísticamente alto).

Ambos factores, el sistema de gradación imperfecto y la inherente dificultad de estudio, son, en parte, responsables de estas diferencias de resultados entre distintos trabajos. Si le sumamos la falta de estudios prospectivos robustos acabamos reconociendo que los resultados son, en ocasiones, más orientativos que definitivos. No es casualidad que el empleo de la frase “hacen falta más estudios” se haya convertido en una coletilla habitual en publicaciones científicas.

Moore atribuye la diferencia de tiempos medios de supervivencia, que en otros trabajos es muy inferior, con valores de 2-4 meses, al hecho de que se mezclan estadios clínicos distintos (pacientes con y sin metástasis), ninguna referencia al tipo de terapia administrada, estado de los márgenes quirúrgicos, etc. Bien, hasta cierto punto, es cierto. Es una de las debilidades de muchos de los trabajos retrospectivos que se publican. Moore parece olvidar, sin embargo, que su trabajo también es retrospectivo y su grupo no es perfectamente homogéneo (contiene animales tratados con quimioterapia y sin tratar, por ejemplo).

Alguna de las conclusiones que parece significativo resaltar, obtenidas de forma colateral porque no eran objetivo del estudio, son las que se refieren al índice mitótico y al tamaño tumoral. Los patólogos trabajamos sobre la base de que ambos valores tienen valor pronóstico de forma aislada y este trabajo parece corroborarlo. En la cuestión del tamaño ponen un punto de corte en 2.5 cm, cercano a los 3 cm obtenidos en otros trabajos.

Sorprendente es también la conclusión de que la utilidad de la quimioterapia es dudosa. Es cierto que en este aspecto es donde más relevancia adquieren los puntos débiles de este trabajo (tamaño de población, falta de uniformidad terapéutica), pero justo coincide con la publicación de otro trabajo que también pone en duda la utilidad de la quimioterapia en animales con mastocitoma de bajo grado y metástasis limfonodal temprana[4]. Pero esa harina ya es de otro costal.

[1] Moore AS, Frimberger AE, Taylor D, Sullivan N. Retrospective outcome evaluation for dogs with surgically excised, solitary Kiupel high-grade, cutaneous mast cell tumours. Veterinary and Comparative Oncology 2020. https://doi.org/10.1111/vco.12565

[2] Donnelly L, Mullin C, Balko J, Goldschmidt M, Krick E, Hume C et al. Evaluation of histological grade and histologically tumour-free margins as predictors of local recurrence in completely excised canine mast cell tumours. Vet Comp Oncol 2015;13(1):70–6.

[3] Kiupel M, Camus M. Diagnosis and Prognosis of Canine Cutaneous Mast Cell Tumors. The Veterinary clinics of North America. Small animal practice 2019;49(5):819–36.

[4] Marconato L, Srefanello D, Kiupel M, Finotello R, Polton G, Massari F et al. Adjuvant medical therapy provides no therapeutic benefit in the treatment of dogs with low-grade mast cell tumours and early nodal metastasis undergoing surgery. Veterinary and Comparative Oncology 2020.