Los Hibernomas son neoplasias benignas extremadamente raras derivadas del tejido adiposo pardo. Este tipo de tejido adiposo, abundante en las especies hibernantes y también en la fase fetal y neonatal de la mayoría de mamíferos (incluida nuestra especie), es muy escaso en los adultos de las especies no hibernantes. La evolución se ha encargado de eliminarlo durante las primeras semanas de vida, dado que no va a ser necesario en el futuro. Puede persistir de forma muy residual en algunos individuos (en nuestra especie puede haber restos en las axilas, ingles, zona retroperitoneal y arco aórtico, principalmente. No tengo datos sobre lo que ocurre en el perro).

Fig. 1 Vista a pocos aumentos de la lesión, compuesta por célula de morfología poliédrica densamente dispuesta en patrón sólido, sobre un fino estroma trabecular ricamente vascularizado.

La fisiología de las células adiposas pardas es fascinante. Resulta que, además de contener abundantes vacuolas de contenido lipídico, estas células van cargadas de mitocondrias (de ahí su textura y su coloración parda). Hasta aquí nada sorprendente. Lo interesante es que estas mitocondrias son “especiales”. Tienen desacoplada la conexión con el metabolismo oxidativo, de manera que en lugar de producir ATP, producen….CALOR! (si a alguien le interesa la cuestión le recomiendo encarecidamente el siguiente enlace: http://www.ehu.es/ehusfera/animalia/2011/04/06/la-estufita-de-los-bebes/).
Bien, pero dejemos las ramas, por muy interesantes que sean, y volvamos al tronco, la patología, que es lo que nos ocupa. Esta semana he visto un hibernoma en una Dogo de 13 años. Confieso que es el primero que veo en veinte años. Remitieron desde una clínica una pieza intestinal colónica con una masa adyacente de unos 4 cm de diámetro máximo. La masa aparecía encapsulada, bien delimitable, con un contenido consolidado blando uniforme, de coloración parda. No implicaba al colon, sino que se alojaba en la grasa de la serosa.

Fig. 2 Aspecto de la población celular. Citoplasmas extensos frecuentemente vacuolares, con material granular eosinófilo correspondiente a las mitocondrias, muy abundantes en estas células.

Histológicamente la masa contiene una proliferación bien delimitada, encapsulada, compuesta por células de morfología poliédrica en disposición sólida densa, con un fino patrón trabecular ricamente vascularizado (Fig. 1). La célula contiene un citoplasma abundante o moderadamente abundante, claro, finamente granular eosinófilo y vacuolar transparente, con núcleos redondos, escasamente anisocarióticos, de contorno frecuentemente angulado, cromatina aclarada y nucléolos discretos (Figs. 2-5).
En resumen, un caso curioso de una rara neoplasia benigna. Una de las cosas que me gusta de este trabajo es que no deja uno de sorprenderse y de aprender cosas nuevas.  

Fig. 3 La célula contiene un núcleo redondo, uniforme, con leves irregularidades de contorno. La cromatina, en general, aparece muy clareada dejando a la vista un pequeño nucléolo.

Fig. 4 Detalle de una región especialmente rica en contenido lipídico intracitoplasmático y, curiosamente, también con mayor atipia nuclear. Este tipo de regiones, muy puntuales, aparecían exclusivamente en la periferia de la lesión, por debajo de la cápsula y en ningún caso eran infiltrantes.