La obtención y manejo de muestras.
 Existen diversas técnicas de obtención de muestras para estudio citológico: las improntas, la punción y aspiración con aguja fina (PAAF) y el raspado.
1.- IMPRONTA
Para realizar una impronta, se procede a cortar con bisturí  una pequeña porción de un órgano (tamaño máximo como medio terrón de azúcar), se seca bien una de las superficies sobre papel absorbente con el fin de eliminar sangre y líquidos tisulares y luego, con delicadeza, se realizan  varios toques con la muestra sobre el  portaobjetos.

Técnica de impronta. Se realizan múltiples contactos de la pieza tisular sobre el portaobjetos.
(Imagen cedida por Lamberto Viadel).

Las improntas de los órganos proporcionan  muestras de mayor calidad que las AAF, ya que las células no están sometidas a tantos traumatismos.
La impronta no es aconsejable en lesiones cutáneas superficiales ulceradas porque habitualmente obtendremos material degenerado y componente inflamatorio o infeccioso secundario, cuando la información útil está en las capas profundas. Tampoco es aconsejable para muestrear tejidos fibrosos o de consistencia elevada en general (en este tipo de lesiones es preferible la técnica de raspado).
 
2.- ASPIRACIÓN CON  AGUJA FINA (AAF).
Es, sin duda, la técnica más utilizada. Supone un mínimo riesgo para el paciente. Apenas se produce dolor o infecciones secundarias. Se puede aplicar tanto a masas externas como a órganos internos, incluso se puede aplicar a lesiones de hueso. Se necesita una aguja fina de calibre 22, 23 (azul) o 25G (naranja, de insulina). En función de la cantidad de material obtenido o de la contaminación hemática escogeremos uno u otro. O varios para una misma lesión. Utilizaremos jeringas de5 a10 ml (aunque según la masa a aspirar también se pueden emplear hasta las de 20 ml).

Técnica de punción-aspiración con aguja fina (PAAF).
(Imagen cedida por Lamberto Viadel).

 
Para las masas superficiales, no es necesaria una preparación aséptica y generalmente no se necesita afeitar aunque se puede limpiar la zona con suero fisiológico o alcohol. Se sujeta bien la masa con una mano y con la otra se clava la aguja unida a la jeringa y se aspira con el émbolo varias veces. Para intentar que la muestra sea lo más representativa posible, sin sacar la aguja, es conveniente reorientarla dentro de la masa (sin aspirar en este momento) y repetirla operación.  Antes de retirar la aguja, interrumpimos la aspiración, separamos la jeringuilla  y luego sacamos la aguja de la masa, con el fin de no aspirar material no deseado, como sangre, que nos pueda contaminar la preparación.
Lo normal es que se aspire poco material,  que no se haga visible en la jeringa. Acontinuación juntamos la aguja a la jeringa y presionamos el émbolo para expulsar el contenido sobre varios portaobjetos. Después realizaremos un frotis o extensión de la muestra como si se tratara de un frotis sanguíneo. En las muestras delicadas, donde se puede producir rotura celular (como en los aspirados de los ganglios linfáticos), se recomienda hacer la extensión con un cubreobjetos en lugar de utilizar otro portaobjetos.

Técnica de PAAF. Con la base de la aguja ocupada por material detenemos la aspiración y podemos retirar la aguja.
(Imagen cedida por Lamberto Viadel).

Una variante de la AAF consiste en incidir la aguja solamente sin aplicar posteriormente la jeringa. El material se introduce en la aguja por capilaridad. Es igualmente conveniente reorientar  la aguja en varias direcciones para intentar que la muestra sea representativa. Con esta variante la contaminación sanguínea es mucho menor, por lo que se aconseja utilizar en órganos como el hígado, bazo, riñón, tiroides y tejidos o lesiones vasculares en general.
En otras ocasiones no se obtiene material del aspirado, como por ejemplo en el caso de masas fibrosas, las cuales exfolian pocas células («aspirados secos»). En estos casos se pueden utilizar agujas de mayor calibre como 21G (verdes) ó 20G (amarillas). Pero la contaminación sanguínea, en los aspirados de aguja con estos calibres, suele ser mayor. En las masas fibrosas o, en general, cuando obtenemos aspirados secos es preferible la técnica del raspado, siempre que se pueda aplicar, ya que proporciona mayor número de células (véase más adelante). Si al aspirar una lesión se obtiene líquido, se depositará en un tubo con EDTA (ácido etilendiaminotetracético) para prevenir la coagulación de la muestra.
Extensión a partir de aspirados de masas sólidas:
Una vez depositada la muestra sobre un portaobjetos, se extiende como si se tratara de un frotis sanguíneo. Debemos hacerlo con delicadeza para no dañar las células. Generalmente se necesita cierta práctica para conseguir extensiones de calidad. La extensión debe distribuir las células en una capa fina monocelular, que favorecerá su tinción y posterior examen y no debe ocupar toda la longitud del portaobjetos (como máximo 2/3 de la longitud del mismo).
La extensión del material celular con un hisopo está absolutamente contraindicada por el daño celular que provoca.
Extensión a partir de fluidos corporales.
La extesión debe realizarse lo antes posible. Si es posible se toman las muestras en tubos con EDTA. La preparación se puede hacer directamente sobre un portaobjetos como si fuera un frotis sanguíneo. Pero si no hay suficientes células en la preparación, se debe centrifugar el líquido durante 5 min a 1.000-1.500 r.p.m., el sobrenadante se elimina casi en su totalidad, el sedimento que nos queda se agita suavemente y se coge una gota pequeña para examinarla.
 
3.- RASPADO
Generalmente se aplica sobre  lesiones externas o  masas fibrosas, aunque también se puede hacer de órganos. El raspado proporciona mayor número de células quela AAFy que las improntas. Se realiza con una hoja de bisturí pasándola sobre la superficie a examinar, sucesivamente y en un mismo sentido. Con el material que queda sobre la hoja del bisturí se extiende en una capa fina sobre uno o varios portaobjetos. Presenta como gran inconveniente que en la mayoría de los casos recoge exclusivamente células superficiales o células inflamatorias. Si el raspado es muy enérgico podemos arrastrar demasiadas células, amontonándolas en grupo, dificultando la valoración posterior.
4.- HISOPO
Generalmente se utiliza cuando no se puede aplicar ninguna de las técnicas anteriores, como en  vagina, fondo de la boca, fondo nasal, fístulas, etc. Se humedece un hisopo con suero fisiológico y se pasa  por la superficie a examinar, luego se hace rodar el hisopo suavemente sobre uno o varios portaobjetos. Las muestras recogidas con hisopo de la cavidad nasal no recogen material suficiente para llegar a un diagnóstico por no introducirse y rascar lo suficiente la mucosa a estudiar. En el conducto auditivo, aunque se introduzca de forma óptima, tampoco es frecuente obtener células diagnósticas.
 
Tomado y modificado de “Atlas de microscopía clínica del perro y el gato” de Lamberto Viadel y Daniel Borràs, Ed. Temis Medical S.L., 2011.