Después de un parón estival sumado a algunos importantes cambios profesionales que me han mantenido ocupado, reanudo la actividad del blog, empezando por una nueva entrega de la introducción a la Citología. Así que ahí vamos:
La valoración citológica sigue siempre un algoritmo constante. Inicialmente intentamos determinar el carácter inflamatorio o neoplásico de la lesión. Si estamos en el primer caso, describimos los tipos celulares implicados:

  • Neutrófilos: generalmente asociados a infección bacteriana o necrosis. Indican cuadro agudo, o al menos activo, dado que son las primeras células que acuden a una inflamación.
  • Eosinófilos: presentes en el curso de procesos alérgicos o parasitarios, a veces abundantes en algunas reacciones de tipo cuerpo extraño (forunculosis, por ejemplo).
  • Linfocitos y plasmáticas: indican cierta cronicidad porque su llegada y establecimiento requiere algunos días. Generalmente asociados a procesos inflamatorios mediados por inmunidad humoral.
  • Macrófagos: la célula fagocítica por excelencia, presente en algunos procesos infecciosos (parasitarios, bacterianos, fúngicos) y reacciones de cuerpo extraño.

Si la sospecha es neoplásica, el siguiente paso es clasificar la célula como Epitelial, Mesenquimatosa o Redonda (véase el algoritmo de la imagen). A continuación, valoramos los distintos criterios de malignidad y emitimos un diagnóstico.

Fig. 1. Algoritmo del diagnóstico citológico.

Aunque volveré sobre ello, conviene indicar aquí el por qué de la distinción entre tres grandes grupos celulares: epitelial, mesenquimática y de célula redonda. La división obedece a criterios morfológicos que a su vez derivan, en parte, de criterios embriológicos y funcionales.
La célula epitelial deriva embriológicamente del ectodermo principalmente, aunque no exclusivamente. Son epiteliales los revestimientos externos (piel) e internos del organismo (tubo digestivo, vías respiratorias, vías urinarias), algunos órganos (hígado, riñones, páncreas) y las glándulas (salivares, cutáneas, etc). Se caracteriza por su alta cohesividad y la existencia de una lámina basal que actúa como soporte. Morfológicamente son de aspecto redondeado o poliédrico, en algunos casos de aspecto cilíndrico, con núcleo redondo central o polarizado.
 
La célula mesenquimatosa deriva esencialmente del mesodermo. Se incluyen aquí célula adipocíticas, óseas, condroides, musculares, fibroblastos, etc. Predomina en este grupo una morfología fusiforme más o menos acusada con núcleos ovalados o alargados.
La célula redonda incluye todos los elementos inflamatorios (neutrófilos, eosinófilos, linfocitos, plasmáticas, macrófagos, mastocitos). Su principal característica es la ausencia de cohesividad celular, presentándose de forma suelta. De morfología obviamente redonda, con formas de núcleo variables, desde polilobulado a redondo.
Dado que esta clasificación es básicamente funcional, no es estricta. Además de existir excepciones morfológicas que pueden dificultar la clasificación, existen también algunos tipos celulares ambiguos. Hablo, por ejemplo, de las células melanocíticas, que pueden mostrarse con aspecto epitelial, mesenquimático o, más raramente, de célula redonda.
 
Un apunte sobre los tipos de diagnóstico.
En el cuadro anterior he indicado tres tipos de diagnóstico posible: definitivo, probable o nulo.
Si lo pensamos bien, la citología se basa en la evaluación de unos cuantos centenares de células procedentes de una pequeña región (o unas pocas regiones) de una lesión compuesta por millones de células. La representatividad o no del muestreo es un elemento que debe tenerse en cuenta siempre. Se suman a ello factores técnicos (artefactuación, fijación correcta, etc) que también deben tenerse en cuenta.
Por todo ello, es importantísimo conocer y, sobre todo, asumir, las limitaciones de la citología. El citólogo debe ser muy estricto en ese sentido y no temer emitir un diagnóstico nulo. Simultáneamente, debe ser cauto y conocer la distinción entre un diagnóstico definitivo o únicamente presuntivo.
 
En una próxima entrada iniciaremos el examen de las diversas estructuras celulares. En la figura 2 indico los elementos que valoraremos por separado para facilitar el examen, si bien en la práctica el análisis es conjunto.

Fig. 2. Elementos de valoración citológica.